Ciencia, espiritualidad, arrojo y compromiso. Introspección, sanación propia, buscar, pedir y aceptar ayuda para que cada persona trabaje en su propia corrección. Humildad, energía y responsabilidad. No somos nada, pero todo está en cada uno de nosotros y nosotras y todas las personas formamos parte de una misma cosa.
Desde mi más absoluta falta de cualificación técnica, mis dificultades para la comprensión y en un tiempo en el que los sentimientos sobre mí mismo, la vida y el universo me tienen muy movido, me pongo a escribir y lo hago desde la intuición y el total desconocimiento, al mismo tiempo en el que he terminado la lectura, La Física. Aventura del pensamiento, escrito por Albert Einstein y Leopold Infeld.
Hasta donde alcanzo a entender, desde un punto de vista científico, todo lo que percibimos y todo lo que conocemos, aunque sea intelectualmente, es energía. La materia animada e inanimada, los planetas, la luz, las convenciones como el dinero, los sentimientos o las emociones, están constituidos por energía. Desde los átomos y las moléculas hasta los planetas pasando por la luz y los sentimientos. Cuanta mayor es la concentración de ésta, mayor es la masa. Los fenómenos tales como el movimiento, el peso, la gravedad y toda fuerza de empuje, de atracción y repulsión, están directamente relacionados con ella.
Energía, electricidad y campo: parece ser que todo lo que percibimos como realidad, es energía. Una u otra forma de electricidad que tiene lugar en lo que denominan campo y que yo me aventuro a describir más adelante. Curiosamente, una energía compuesta por electrones y neutrones con cargas positivas y negativas, como el Ying y el Yang que hay en toda persona. Igualmente, parece ser que la ciencia habla de cuantos cómo la unidad básica de la que se compone toda la materia y la electricidad. También habla de los cuantos de luz, los fotones y ya ha explicado también que la luz, se descompone en los siete colores del arcoíris, tal y como muestra el fenómeno natural en días de sol y lluvia. Colores que unidos dan lugar a la luz propiamente dicha, la única capaz de vencer a la oscuridad, de manera espontánea y natural. Simplemente, por definición.
La ciencia en su sentido más amplio, desde la física, la mecánica, la astronomía, la ingeniería y hoy en día la física cuántica tratan de explicar racionalmente su funcionamiento. Ya la ciencia incorpora la figura del observador como parte sustancial para tratar de explicarse racionalmente. Pienso que no es posible, igual que no se puede explicar racionalmente el amor, pero ¿quién soy yo?. Pienso que quizás el arte consigue una mejor aproximación y creo que es la espiritualidad, en sus diversos caminos y religiones la mejor manera de vehicular un intento personal en estos tiempos.
Quizás todo, quizás también cada persona, cada ser vivo e incluso cada ser inerte, somos el cuanto que pudiera dar una explicación racional al concepto espiritual del Uno. En cualquier caso, parece obvio que lo más adecuado sea funcionar como tal, como una unidad formada por partes interdependientes y consecuentemente, pensar y actuar en consecuencia, esforzándonos en escoger una y otra vez, en cada ocasión, lo que resulte más beneficioso para todas las personas y el planeta.
Campo: una suerte de apertura en la que tienen lugar todas las formas de energía, la vida y lo que percibimos como realidad. Quizás una expresión que utiliza la ciencia para denominar a lo que otros llamamos Dios, Amor incondicional. Aquello de lo que formamos parte y que está en el interior de todo, todas y todos.
Creo en una espiritualidad íntima, amplia e inclusiva en la que tengan cabida todas las religiones y otro tipo de aproximaciones como el amor a la naturaleza o tantas otras como se puedan imaginar. Pienso que todos los caminos pueden se válidos si se comienza por uno mismo o una misma. Creo que un conocimiento propio y profundo resulta vital para que la aproximación sea auténtica y pienso que contar con ayuda es imprescindible para ello.
Ayuda psicológica, terapéutica o espiritual, mejor las tres. Ayudas que nos permitan zafarnos del autoengaño tan generalizado entre las personas, mediante un proceso de aprendizaje propio, para aplicarse a uno mismo o a una misma, evitando focalizarse en las demás personas, quienes iniciaran algo así cómo y cuando quieran, o no. Yo procuro hacerlo hablando de mí mismo y de cómo veo las cosas en la sociedad actual.
Dicho esto, quisiera decir que creo que en la actualidad está totalmente extendido lo peor de nuestra raza. Seguramente por miedo o inseguridad, pero, aunque lo puedo comprender, no lo justifico. (Ver: 37. Miedo, arrogancia y debilidad vs. valentía, vulnerabilidad y auténtica fortaleza). Ya tengo una edad, casi 51 años y estoy harto de ver, padecer y sostener todo tipo de sinsentidos. Comportamientos serviles y cobardes por doquier en un tiempo en el que la intrepidez y la valentía son necesarios para posibilitar un futuro (Ver: Art. 22. Servilismo y libertad, Art. 21. Libertad, democracia, responsabilidad, fraternidad y compromiso con la igualdad). Un tiempo en el que todas las personas debemos hacernos cargo de la solución y ello puede no resultar fácil (Ver: Art. 17. Lo justo vs. Lo injusto- el intento de intentar).
La situación que mi estado de salud me impone, no es sencilla, pero no por ello voy a “tirar la toalla” (Ver: Art. 11. COVID 19- ¿Qué sabré yo?). Quizás no pueda hacer gran cosa, pero al menos puedo opinar, denunciar y expresarme. El intento de intentar.
Me he pasado quince años esforzándome en conocerme a mí mismo, haciendo introspección, terapia y rehabilitación. A día de hoy sé que es posible. Si yo puedo, cualquiera puede hacerlo. Sólo hay que proponérselo y perseverar.
Parece ser que la física cuántica habla de estadísticas y probabilidades, no de hechos ciertos. Los expertos hablan de la realidad que percibimos como algo multidimensional, más allá del espacio y del tiempo. Hablan de creación del espíritu humano, de creaciones de la mente pensante. Hablan del éter y de la armonía del universo. ¿Quizás de la esperanza?
Definición de éter para la física según la RAE (Real Academia Española): fluido sutil, invisible, imponderable y elástico que se suponía que llenaba todo el espacio y, por su movimiento vibratorio, transmitía la luz, el calor y otras formas de energía.
