/Javier Ortiz Amuriza

21. Libertad, democracia, responsabilidad, fraternidad y compromiso con la igualdad

Desde un punto de vista técnico y científico es perfectamente posible mejorar la convivencia de las personas y lograr una mayor justicia social. Está un tu mano favorecer que así sea y cultivar una esperanza para la vida justa y sostenible en el planeta. Es también tú responsabilidad.

 

Desde hace algunos años, vengo escribiendo pequeños artículos en los que trato de mostrar mi manera de ver las cosas para una mejor organización de la convivencia. Lo he ido haciendo de un modo más intuitivo que fundamentado, acorde con mi estrecha aptitud para ello.

Al mismo tiempo, el estudio de unos y otros autores mejor preparados que yo y la lectura de textos que desde tiempos inmemoriales abordan el tema, me ha llevado a la convicción de que hoy en día, es perfectamente posible mejorar la convivencia de las personas y lograr una mayor justicia social desde un punto de vista técnico y científico, si somos capaces de cultivar la voluntad para ello.

Pienso que la voluntad debe ser colectiva para que inspire y condicione la voluntad política, económica y social. Opino que es imprescindible que cada persona actúe sobre si misma con el ánimo de proyectar energía en este sentido. Creo que cada persona puede empoderarse a sí misma albergando sentimientos, pensamientos y acciones para ello. Considero que únicamente desde una iniciativa personal, ejercida desde la libertad, se puede crear la masa crítica necesaria para que se den los cambios que precisa la humanidad.

Nos encontramos en circunstancias críticas y muy peligrosas. Antropoceno. Un término acuñado por los expertos para dar nombre a la era en la que la actividad humana, afecta, perjudica y cuestiona la sostenibilidad de la vida en el planeta. Creo que ya es obvio para todas las personas dispuestas a ver lo que ocurre, que los seres humanos somos directamente responsables del deterioro de la naturaleza y de la injusticia social en el mundo. Y no digo culpables, que también, sino responsables de hacerse cargo e intentar corregir los errores que se cometen a uno y otro nivel.

Si cada persona, se focaliza en corregirse a sí misma, haciendo lo que en cada momento esté en su mano, sin violencia, con cariño y paciencia, pero en gerundio, estoy convencido de que el universo nos dará una nueva oportunidad. Y si no, si ya fuera demasiado tarde, que lo que tenga que venir nos pille trabajando, intentándolo de verdad y con todo nuestro corazón.

He conocido en estos años, el trabajo de distintos autores como Marta García Aller en nuestro país o Tomas Piketti en Francia. En uno u otro nivel de conocimiento, estudio y alcance, estos autores como anteriormente, los clásicos y las personas de mayor desarrollo espiritual de la historia, hablan de igualdad, justicia social, generosidad y entrega en un firme compromiso con la búsqueda de la virtud.

Tomas Piketti propone la apertura de un debate público y transparente a nivel transnacional, que permita priorizar lo más urgente e importante. El cambio climático, la investigación, la justicia fiscal y la distribución de la riqueza. Lo hace mediante un pormenorizado estudio de los sistemas de organización y la información disponible desde comienzos de la historia de la humanidad conocida, en sus obras El Capital en el Siglo XXI y Capital e Ideología, entre otras.

Hasta donde yo he podido comprender, la historia de la humanidad ha estado condicionada por la búsqueda de la libertad y la supervivencia. Aspectos influidos por la ideología y las religiones. El autor realiza un concienzudo estudio de la evolución de estos aspectos a nivel global, analizando la información disponible, podíamos decir, en el mundo occidental (UE y otros países afines, EEUU y Canadá), el mundo oriental (Rusia, Australia e India entre otros) y América del Sur, principalmente Brasil.

Tomas Pikketti plantea la trascendencia de la globalización y de cómo ésta pone en valor las experiencias de unos y otros lugares.

Por ejemplo, destaca la experiencia de la India en la convivencia de múltiples confesiones religiosas desde tiempos inmemoriales. También su capacidad de instaurar una democracia federal en un país de enorme extensión y población, así como de intentar compensar aspectos culturales como es la división de castas para hacer posible la representación de todos en las instituciones democráticas del estado federal.

Plantea la posibilidad de una Asamblea Transnacional que pudiera convivir con Asambleas Nacionales en un reparto de competencias que priorice su viabilidad y el respeto a la diversidad de todos, en lo que denomina Socialismo Participativo.

Sugiere la posibilidad de profundizar en un reparto de competencias que pudiera contemplar ayudas al desarrollo, impuestos comunes, al menos para el carbono, las grandes empresas y las rentas más altas. También impuestos sobre el patrimonio, sobre la riqueza, para favorecer la circulación de los recursos, gravando la propiedad y la transmisión sucesoria de ésta en la búsqueda de una propiedad temporal que favorezca la redistribución y financie las prioridades de interés general. Prioridades como las ya mencionadas, entre otras, pues plantea la apertura de un debate permanente, público y transparente frente reuniones a puerta cerrada entre Jefes de Estado, como ocurre actualmente en la UE.

El autor, habla de la evolución ideológica habida en la historia de la humanidad. En lo referente a la extendida diferencia hecha en el pasado entre izquierda (clases populares) y derecha (clases privilegiadas), habla de lo que denomina izquierda brahmánica compuesta por los más preparados académicamente y más conscientes de la urgencia de atender al interés general y la derecha de mercado que identifica con las posiciones nativistas que defienden una regresión nacionalista y rechazo de la inmigración, obviando la necesidad de defender el interés general en beneficio de todas las personas.

Tomas Pikketti compartes sus conclusiones y lo hace desde la humildad que caracteriza a las personas más preparadas e invita a la apertura de un debate público, transparente y permanente.

Todo lo mencionado, entiéndase “entre comillas” pues no soy persona autorizada para interpretar un trabajo, ímprobo y sofisticado como el realizado por el autor y sus numerosos colaboradores. Por ello, sugiero que se acuda a la fuente y cada cual saque sus propias conclusiones.

Este artículo es tan sólo un intento de hacer accesible esta información a más personas. Ruego se disculpe cualquier error de fondo o forma. Sólo quiero poner de relieve que a día de hoy existen y están sobre la mesa conclusiones científicas desde el punto de vista económico y social, más allá de intuiciones que yo pudiera haber tenido o no.

Quisiera también poner de relieve la convicción personal de que cada movimiento, sea interno, íntimo o exterior, realizado por cada persona en este sentido, enriquecerá las posibilidades de un futuro para la humanidad.

Ágora

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