/Javier Ortiz Amuriza

43. El legado de Oriente. Grandes Almas del Siglo XX.

Fe, gratitud, dejarse estar y sencillamente ser. Visualizarse como una luz y canal del Amor incondicional en beneficio de todas las personas. Centrar la atención en lo que está mal en nosotros mismos para que se abra un espacio para Ser.

Tal como he comentado en artículos anteriores, siempre he sido creyente. (Ver: Art. 18. Si, creo en Dios). Siempre he rezado. La oración siempre me ha acompañado, desde niño. No sé por qué, pero nunca he pedido cosas concretas, al menos para mí. Recuerdo que, de adolescente, tras un año difícil en el ámbito escolar, mis padres me enviaron a un internado en El Escorial, Madrid. Allí repetí curso (1º de BUP) y tuve que esforzarme mucho para alcanzar el nivel académico de mis compañeros, pues estaban mucho mejor preparados que yo. Recuerdo que estudiaba muchísimo y cuando tenía examen rezaba: Señor, dame luz y dame fuerza para…, entonces me sentía incapaz de pedir que me facilitara aprobar mis exámenes y continuaba: …hacer Tú voluntad.

Desde entonces, es una oración que me acompaña en todas partes y situaciones. Después he aprendido también a pedir cosas concretas, pero nunca he podido hacerlo, para mí. Pido a Dios cosas para mi hija y otros seres queridos, pero cuando se trata de mí, siempre pido luz y fuerza.

Me encuentro en un retiro espiritual con Swamiji, de quien soy un discípulo locamente enamorado de Su Obra y Sus maneras. Adoro, Su sentido de la estética, Su sensibilidad con todo y todas las personas, Su sentido del humor, Su espontaneidad y Su compromiso y entrega por el bien de todos las personas y el planeta y Su abnegación permanente.

El retiro se da en el ámbito de la Escuela Phi de Yoga Vedanta y Meditación en Campus Phi (Ver; www.hotelcampusphi.org y https://varanasiashram.wordpress.com), dónde paso parte del año. El primer día, Swamiji mencionó que Chandra Swami, uno de sus maestros, está delicado de salud a su avanzada edad. ¡Que mis mejores deseos estén con Él!

Swamiji siempre me ha colmado de regalos y me ha dado acceso a diferentes maestros, maestras y enseñanzas espirituales. Por Su Gracia, he tenido la oportunidad de conocer grandes seres, como son:

Chandra Swami Udasin. Alguien a quien tuve la oportunidad de conocer durante los viajes a India organizados por Swamiji en los que participé, creo recordar que entre 2007 y 2009. Tras el 2006, año al que yo llamo en broma Annus Horribilis. Bueno, no tan en broma, pues en el mismo año afronté un cambio de trabajo, de ciudad, un divorcio no deseado y el primer brote de Esclerosis Múltiple. (Ver: Art. 20. Ponerse al servicio).

Durante esos viajes realizábamos una estancia de una semana en Sadhana Kendra Ashram, el Ashram de  Chandra Swami. No recuerdo bien si fue en el primero o en el segundo viaje, cuando Chandra Swami repartía prasad (alimentos bendecidos por la Gracia de Su toque) en la comida, yo, cegado por mi orgullo y desesperanza le pedí la iniciación. Él, con toda la tranquilidad y el cariño del mundo, en un período en el que estaba en munni (voto de silencio que mantuvo durante décadas), me hizo un gesto de que esperara con una mirada llena de amor y ternura. La bronca que recibí de Swamiji y Mataji fue de película y motivos no les faltaban, luego comprendí.

También por la Gracia de Swamiji, conocí al Padre Basili María Girbau, a través de Shankar. El Padre Basili fue un Monje benedictino que practicó ascetismo en la Santa Creu junto al Monasterio de Montserrat, en Cataluña. Más adelante conocí a Madhuri, mujer ejemplar quien vivió el ascetismo en India, tras ser discípula de Swami Ramdás y Ananda Moyi Ma, salvo error u omisión. A quien tuve la Gracia de acompañar en los últimos días de vida terrenal en el Varanashi Asram, en Valencia. Por otro lado, en India, puede conocer, también por la Gracia de Swamiji, a Swami Vijayananda en en el Ashram donde se encontraba, en Rishikesh. Fue asistiendo a distintos darsham a los que Swamiji nos llevaba. Aunque,  algunos de Ellos fueron nacidos en Europa, todos vivieron en oriente, pues si no me equivoco, el Padre Basili fue misionero más allá de los Urales. Siento que todos me entregaron algo.

La primera vez que acudí a capilla en el Varanashi Ashram en Valencia, me llevó Shankar. (Ver: Art. 25.Campus Phi antecedentes y retrospectiva). Cuando llegamos, se celebraba una Puja por la noche. No estoy seguro de si era Kali Puja o Durga Puja. Recuerdo que nos abrió la puerta de entrada, Nanda, quien entonces vivía en el Ashram. El caso es que Shankar me había venido aleccionando acerca de cómo comportarme para ser respetuoso con todo y con todas las personas. El caso, es que, durante la Puja, en el momento de hacer la ofrenda, cerré los ojos y al prosternarme tuve una visión de tres mujeres, que interpreté que representaban a mi madre, a mi esposa por aquel entonces y madre de mi hija, quien entonces estaba recién embarazada, aunque desconocíamos el sexo del bebé y finalmente a mi hija. Al salir, llamé a mi esposa por teléfono y le dije con total seguridad: va a ser niña. Y así fue.

Ya entonces y quizás antes, me doy cuenta de la influencia de Swamiji en mí. Esperando el nacimiento de mi hija, comencé a ir a misa los domingos, tras años de ausencia. Me interesé por la vida de Mahatma Ghandi y leí una biografía de su vida. Como mo podría ser de otra manera, mencionar también a Krishnamurti y Swami Vivekananda, de quienes hablo también en artículos anteriores.

Luego, durante los cursos del Método Phi (Proceso introspectivo de conocimiento propio) desarrollado por Swamiji, muchas otras lecturas de valor espiritual. Continué investigando por mi cuenta y estudiando. Muchas veces, leyendo lecturas aconsejado por Swamiji y otras escogidas por mí.

En artículos anteriores he hecho referencia a algunas de ellas y una selección de las más destacadas, las menciono en mi página web www.javierortizamurixa.com , en la sección Inspiración.

Durante el retiro al que estoy asistiendo, he leído en los ratos libres, como ya he mencionado en mi artículo anterior, Art. 42. Conocerse a uno mismo, valga la redundancia, una lectura muy interesante: “El Conocimiento de uno mismo”, de Jiddu Khrisnamurti.

El autor habla entre otras cosas, del pensador y el pensamiento, de la atención en uno mismo o una misma para darse cuenta de lo que Es. Habla de que considerarse sujeto actor del conocimiento propio es egocentrismo. De que abordar así un proceso de estas características alimenta el Ego mientras se trate sólo de un conocimiento intelectual, pues nos hace pensar que, por que aprendemos a manejar ciertas herramientas psicológicas, nos hace mejores que los demás. Habla de que las ideas son creación de la mente y por tanto irreales. Habla de que pensar es pasado y que exige un esfuerzo, cierta violencia que el estar atento a los propios pensamientos, observarlos y dejarlos ir, no requiere. Que mantener la atención en estar abierto a lo que Es, no requiere esfuerzo y que ese proceso, pensar, el pensamiento, resulta un obstáculo, pues no se puede pensar en lo que no se conoce y menos aún en Lo incognoscible. Me ha dado un objeto de meditación para seguir intentando zafarme de mi mente, procurando sencillamente estar, sin codicia ni intención alguna, dándome cuenta de mis pensamientos y dejándolos ir.

Creo que empiezo a comprender. Me doy cuenta del orgullo, los prejuicios y la ira que hay en mí, disfrazada quizás de impertinencia, del miedo de dejar atrás lo conocido, mi pensamiento, que es pasado y abrirme a lo nuevo y desconocido. Me doy cuenta de cómo la codicia está en mí, que soy codicia y ello resulta un obstáculo del que quizás, por la Gracia de Dios, pueda zafarme. Quizás céntrame en evitar pensar, en recordar el pasado, criticar y criticarme, aunque sea de pensamiento. Quizás aceptar lo que soy y tratar de verme Luminoso, como nos ha sugerido hoy Swamiji en la visualización guiada previa a la meditación. Hoy antes de la meditación de las 16.30h Swamiji, en su constante búsqueda de facilitarnos el camino a todos, nos ha puesto unas imágenes y nos ha guiado en una visualización, visualizándonos como luminosos y viendo cómo la luz que salía de nosotros, regaba amor a todas las personas en todo el planeta y especialmente en India, donde la pandemia está haciendo estragos. Nos ha dicho que lo ha hecho preparándonos para la meditación y nos ha propuesto que meditemos en la misma.

Más tarde, en la meditación de las 19.30h, Swamiji me ha hecho otro regalo. A sabiendas de que estoy intentando centrar mi meditación en el sonido de la naturaleza y especialmente en el canto de los pájaros, ha puesto un audio como sonido de fondo en el que se escuchaba un trinar de pájaros y el gong de una campana que igualmente me embelesa. Quizás, si persevero, por la Gracia de Dios, mi mente ocupe el lugar que le corresponde dejando que lo que Es, sea.

Ágora

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