Convergencia de las diferentes ramas del saber. Desconfiar de nuestra propia mente para zafarnos de los errores del pasado, desconfiar de nuestros propios pensamientos. Quitarse de en medio. “Cuando todo parece perdido, cualquier cosa es posible”.
Ya en mi artículo anterior, Art. 44. Una interpretación personal para todas las personas, hago mención a diferentes artículos cuyo denominador común es hacer hincapié en que considero que se viene produciendo una confluencia de las diferentes ramas del saber, cómo son la ciencia y la filosofía en sus distintas manifestaciones, en forma de religiones y otras expresiones. Me parece que se habla de lo mismo desde diferentes perspectivas y que se llega a conclusiones similares.
Recientemente he leído un libro que me ha hecho reflexionar en este sentido: El Secreto de la Flor de Oro, escrito por C.G. Jung en colaboración con R. Wilhem. Una obra en la que los autores hacen una revisión del Tao Te King de Lao Tse, desde una perspectiva de la psicología moderna. Pienso que hablan de lo mismo, una vez más. Tengo la sensación de que unas y otras perspectivas confirman las mismas conclusiones.
En paralelo, estoy teniendo la oportunidad de asistir a una webinar que trata la Teoría de Juegos y sus diferentes manifestaciones en el ámbito de la economía, las negociaciones de una u otra naturaleza y del comportamiento desde una perspectiva sociológica. Unos seminarios muy interesantes ofrecidos por matemáticos, economistas y sociólogos de reputado prestigio académico y profesional, al que asisto on line desde mi situación de baja, por cortesía de un cliente habitual. Hablan de distintos tipos de sesgos donde yo vengo refiriendo, condicionamientos; hablan de intereses donde yo aludo al egoísmo y concluyen también que la tendencia natural en la mayoría de las personas es a intentar un comportamiento virtuoso, generoso y solidario. En este mismo sentido, con el ánimo de aprender y tratar de comprender, he leído también Teoría de Juegos. Matemáticas para todos de F. Dieudonne. Por lo que creo ir comprendiendo, también las matemáticas y la psicología moderna, hablan de algo de lo que ya hablaban los griegos y a lo que yo, más por intuición que por conocimiento, he hecho mención en mis artículos anteriores Art. 17. Lo justo vs lo injusto – el intento de intentar y Art.21. Libertad, democracia, responsabilidad, fraternidad y compromiso con la igualdad.
Creo que todo pasa por que cada persona esté atenta a sí misma en procurar un actuar equilibrado, justo y generoso. En este sentido, en diferentes artículos vengo contando la “jugarretas” que mi propia mente me viene gastando a lo largo de mi vida y durante los últimos quince años en los que, las condiciones de mi salud me han venido planteando retos de manera permanente. Vengo expresando cómo he ido aprendiendo a desconfiar de mi pensamiento, de mi actividad mental y cómo el sentido del humor y el aprender a reírme de mi mismo me viene ayudando. Así, en un intento de unificar todo ello, he decidido ponerle un nombre a esta actividad de mi mente que le haga justicia: La tonta del bote.
Por último, he leído también otro libro de Jiddu Khrisnamurti, La Verdad y la Realidad. Un libro maravilloso escrito por un hombre extraordinario que insiste, tal y como yo lo siento, en que la única manera de contribuir a corregir el rumbo de la humanidad es transformándose uno mismo y una misma, siendo cada persona el cambio que queremos ver en el mundo.
Habla de que la mente, el pensamiento es pasado. Habla de las posibilidades que ofrece la íntima transformación de cada persona. Habla de “morir a cada instante” para abrir la posibilidad de un futuro creativo si cada persona se mantiene atenta a sí misma, con mesura y cariño hacia cada uno mismo y en todas las relaciones con otras personas y todo su entorno.
En un nuevo intento de hacer un llamamiento a la esperanza y a la responsabilidad de cada persona, voy a tratar de interpretar lo que creo que Jiddu Khrisnamurti quiso significar en su vida y concretamente en la obra a la que he hecho referencia y que pienso que es lo que las personas sabias de Oriente nos han dejado como legado.
Creo que se refiere a tratar de neutralizar los prejuicios, acerca de todo, liberando a todo y a todas las personas para que puedan ser nuevas a cada instante. Pienso que las actitudes pesimistas, que se refieren sistemáticamente a los errores del pasado, constituyen el verdadero obstáculo para conquistar un futuro creativo, diferente y mejor. Considero que ese tipo de comportamientos obstaculizan que así sea y que todas las personas podemos brindar la oportunidad de que se transformen, desde la comprensión y con cariño.
Pienso que estamos en una crisis total del sistema, que la pandemia del COVID 19 ha puesto sobre la mesa todo lo que no queremos ver, todo aquello de lo que culpamos a otros, todo aquello de lo que no queremos hacernos responsables, pero lo somos. Todas las personas somos corresponsables de la situación mundial en todos sus aspectos, responsables de causarlo, favorecerlo o sostenerlo y cuando menos, responsables de asirnos a la posibilidad de contribuir a corregirlo.
Creo que en la sociedad moderna existe una adicción al racionalismo sin límites. A creer “a pies juntillas”, que la mente, que el pasado, determina el futuro. Que nuestro propio pensamiento es todo lo que hay. Sin embargo, mi más íntimo sentir, mi experiencia personal afrontando mis limitaciones y aprendiendo a centrar mi atención en corregirme y en alimentar mi propia capacidad de resiliencia me dice que hay mucho más. Un mundo que resulta inaccesible al entendimiento racional y que opera a pesar de mí mismo, en tanto que soy capaz de obviar mis propios pensamientos, mis temores y mi adicción neurótica al pasado. En mí, ya es experiencia que, en muchas ocasiones, no hacer, abstenerse de dejarme llevar por mi pensamiento y mis miedos, abre un mundo de posibilidades creativas y diferentes que nunca antes mi mente hubiera sido capaz de concebir, de ahí lo de la tonta del bote.
En algún sitio he escuchado o leído una frase que me inspira en momentos en los que he ido atravesando crisis en mi devenir y que creo que encierra una actitud que puede resultar muy útil a la sociedad en momentos como los actuales en que todo el sistema está en crisis. Dice algo así: “Cuando todo parece perdido, cualquier cosa es posible”.
