Por Javier Ortiz Amuriza
Mayo de 2023.
Notas desordenadas. Neurosis normaliza en una sociedad enferma. Mirar hacia el interior. Auténtico discernimiento. Paradojas del juego de la vida. Gratitud y felicidad.
Estoy recuperando unas notas que tengo aquí allá para escribir sobre un tema desde el que hace tiempo tengo ganas de hacerlo. Talento y disciplina, dos cualidades que considero que es deseable se den al mismo tiempo. En realidad, me doy cuenta de que lo uno sin lo otro, en ocasiones, no llega a realizar todo su potencial.
Al conocer a unas y otras personas, me voy dando cuenta de que aquellas que han llegado a desarrollar, a realizar su talento personal, ha tenido que hacer un esfuerzo de disciplina arduo, más fuerte cuanto más alejado sea el proyecto de desarrollo.
Aunque no estoy seguro del todo, pues como ya he comentado en otras ocasiones mi memoria corto plazo es un desastre, quiero escribir sobre cosas de las que es posible que ya lo haya hecho en otros artículos, pero insisto, soy una suerte de calamidad.
Considero que uno de los problemas de la sociedad actual, de los aspectos más neuróticos de la sociedad actual consiste en la tendencia a dotar de autoridad a algo o alguien externo a nosotros. Creo que hacerse cargo, que vivir la vida, requiere de una profunda valentía para tratar de sortear los obstáculos propios. Tratar de conocerse y crecer.
Esclavos de nuestras propias mentes, neuróticas todas en una u otra medida, evitamos dirigir nuestra mirada hacia el interior para evitar un supuesto dolor que si no se encara, se instala en nuestras vidas.
Preferimos dirigir nuestra mirada hacia adelante en un intento de escapar en una suerte de huida hacia adelante, sin darnos cuenta de que hacerlo puede producir que nos acostumbremos, que normalicemos cualquier neurosis personal justificándola de mil y una maneras, en un intento desesperado de evitar el dolor.
Creo que el juego de la vida está lleno de paradojas. La lila de Maya, dicen en el ámbito del hinduismo, la vida es sueño dicen en el ámbito del arte y la poesía. Creo también, que la única manera posible de abrirse camino con dignidad en este juego es poniendo toda la atención en uno mismo o una misma para tratar de comprender la intríngulis y trampas que nuestra mente puede proyectar sobre nuestra realidad, haciendo en ocasiones de esta, un infierno.
Personalmente he pasado quince años haciendo un esfuerzo personal por conocer el funcionamiento de mi propia mente. Un intento de descifrar acontecimientos en unas ocasiones o realidades de mis circunstancias que no me esperaba. Primero estuve haciendo cursos de autoconocimiento durante diez años y después, de cinco años, haciendo terapia para aprender a manejar las herramientas que la ciencia que estudia el comportamiento humano nos ofrece.
Me doy cuenta de que todo el trabajo realizado durante los diez primeros años dio su fruto en realidad, tras la terapia que me ayudó a conocer y comprender herramientas que me ayudaran a discernir. Discernir cuáles de mis pensamientos eran reales y cuales proyecciones de mi mente.
Todo fue encajando cuando pude comprender como unos u otros aspectos de mi historia personal, habían ido construyendo, limitando, condicionando en definitiva mi propio devenir.
Recuerdo cómo mi querido Padre Basili hablaba de la mente como de una criada contestona algo a lo que yo en anteriores artículos bauticé como la tonta del bote en referencia a mi propia mente, mejor dicho, a lo peor de mi mente, a mis pensamientos más perniciosos y menos constructivos.
Ver: Art. 47. La tonta del bote.
En algún sitio he oído algo así como: Sin confianza solo hay anarquía. De vez en cuando tenemos que hacer un acto de fe. La fortuna sonríe a los audaces. Las grandes personas no pierden su destino.
En lo que a mí se refiere, estos quince años de trabajo personal han cambiado mi vida. No lo han hecho como yo lo hubiera imaginado o como yo lo hubiera deseado, y lo han hecho a pesar de mí.
Si la salud me lo permite y Dios me lo concede, voy a tratar de escribir una serie de artículos en el intento de compartir las herramientas que considero que me han ayudado. Una serie en la que voy a denominar Un paso atrás para tomar impulso.
Aunque debo reconocer que he tenido que poner mucha energía y perseverancia en el trabajo personal al que me vengo refiriendo, creo que es lo más importante que he hecho en mi vida. La vida me ha cambiado completamente. La enfermedad llegó hace casi veinte años. La necesidad de adaptarme y de encontrar nuevos modos de sentirme una persona realizada me han ayudado a aceptar y a descubrir un mundo nuevo de emociones y sensaciones a las que acompañan una felicidad que jamás había conocido. Nunca he sido una persona más feliz de lo que soy ahora y todo lo que he vivido me ha traído hasta aquí y a todo ello, a lo mejor y a lo peor, debo mi aprendizaje y me afano en aprender a agradecerlo.
