/Javier Ortiz Amuriza

79. Darse cuenta.

Ágora

Darse Cuenta.

 

Por Javier Ortiz Amuriza

Noviembre de 2022.

 

Me voy dando cuenta de qué abrirse paso a través de la neurosis personal es un reto para toda persona en una u otra medida. Creo que la felicidad es una cuestión de elección. Oportunidades que hoy en día resultan un privilegio, gratitud y esfuerzo personal. Lecciones vitales en todas partes. Se puede aprender de todo y de todas las personas y es responsabilidad de cada quien, intentarlo.

En distintas ocasiones he comentado como en mi caso, padecer una enfermedad como la Esclerosis Múltiple, me brinda una posición de observador que me permite darme cuenta de algunas cosas.

Creo que la neurosis personal de cada uno o de cada una, es una especie de » infierno personal» al que solo cada persona puede enfrentarse. Cada quien lo hará en la medida en la que vaya pudiendo, yo hablo de mí mismo cuando digo que en mi caso, sin duda, ha requerido de un esfuerzo personal, aunque arduo, plagado de tesoros ocultos de un valor incalculable.

Al fin y al cabo, me doy cuenta de que, en definitiva, la felicidad es una cuestión de elección. Una elección que ha de ser íntima y personal, libre y voluntaria. A lo largo de mi vida me voy dando cuenta de que esto es una realidad que no siempre somos capaces de ver, al menos yo, no siempre soy capaz de verlo. Sin embargo, hace tiempo que decidí perseverar intentarlo una y otra vez, con el ánimo de construir un carácter alegre y participativo.

A medida que voy profundizando en mi propia neurosis, a medida que voy conociéndome y aprendiendo a abrirme paso ante el caos que mi mente proyecta sobre la realidad y escabullirme de la incertidumbre de mí condición, me doy cuenta de que tomarme el tiempo y el espacio para reflexionar, para estar conmigo mismo, es un privilegio.

Sí, que la condición de mi salud me brinda una posición privilegiada. No digo que estoy mejor enfermo no, lo que digo es que voy dándome cuenta de que mi condición me limita sí, pero también me brinda unas oportunidades que hoy en día, en una sociedad como la actual en la que se vive con prisa, resulta un privilegio al que muy pocas personas tienen acceso.

Yo me siento agradecido de todo lo que la vida me va trayendo, aunque en ocasiones me lleve un tiempo darme cuenta. Aunque la condición de mi salud, qué duda cabe, conlleva ciertas esclavitudes, me brinda también la oportunidad de tomar distancia y cultivar una actitud pausada para corregirme y aprender. Siempre me he sentido un hombre afortunado y hoy más que nunca.

Quisiera hacer especial hincapié acerca de la incertidumbre. Hoy en día, en la sociedad actual, la incertidumbre se instala en forma de pandemia, catástrofes naturales, guerras y otros sin sentidos. La incertidumbre conlleva no saber qué va a ocurrir, no controlar que está por venir. Sin embargo, en ocasiones resulta un pernicioso caldo de cultivo para el catastrofismo y el derrotismo.

La física cuántica ya habla de ello. Un mar infinito de posibilidades. (Ver: Art. 40. Energía y humildad). Posibilidades que, desde mi humilde opinión, vendrán condicionadas, guiadas y escoltadas por el infinito, enorme e inabarcable enjambre de la suma del más íntimo sentir de cada persona.

Para que algo así se pudiera producir, estoy convencido de que cada persona debe de empezar por sí misma. Aprender a darse cuenta de que como unos y otros patrones aprendidos condicionan nuestra vida.

Recuerdo que cuando conocí a Swamiji, cuando realmente empecé para darme cuenta de que la realización, la maestría desde una absoluta humildad, es posible. Como amante de las artes marciales y practicante y algunas de ellas como Judo y Aikido aunque, fundamentalmente karate, pensaba de un modo naif sin duda, ingenuo y conformista también, pero sobre todo inmaduro e irresponsable. Yo pensaba que los maestros de los grandes templos Shaolin es que yo veía en las películas de artes marciales que tanto frecuentaba, eran una cuestión de otro mundo, una suerte de ficción.

Por la gracia de Sus enseñanzas tuve el privilegio de acceder a caminos de autoconocimiento e introspección y fue entonces, cuando por primera vez, digamos con cierto grado de consciencia, empecé a oír hablar de la Iluminación. De la realización, de la magia y el secretismo de la vida experimentada en vida. Una manera de realización personal más allá de lo concebido por mí hasta ese momento.

Swamiji me preguntó si yo sabía cómo se dice realización en inglés. En aquel momento, un periodo en el que yo me sentía bastante consternado por los acontecimientos de mi vida, no supe responder a pesar de que tengo cierto nivel de inglés. Realizar, en inglés realice, significa darse cuenta. Posiblemente darse cuenta de la unidad de todos los seres sintientes y del planeta, darse cuenta de que el único campo de batalla de cada persona es su propio interior. Una batalla en la que doblegar al ego para que se abra el espacio para el milagro de la vida, darse cuenta.

Actualmente que me encuentro pasando unos días en casa de mi hermana en el sur de España siento una enorme gratitud tanto por los cuidados que ella y su familia me están brindando con todo el cariño del mundo cómo por el resto de circunstancias de mi vida que sin duda me convierten en un privilegiado, en un hombre afortunado con toda la vida por delante.

La casa de mi hermana es una propiedad maravillosa en la que ella ha sido capaz de hacer confluir un hogar para su familia junto con un medio de subsistencia, www.ranchotrafalgar.com . No solo se trata de una propiedad maravillosa, muy cerca de la playa, sino que el inmenso amor de mi hermana ha conseguido crear un hogar para toda su familia que rebosa de amor y generosidad.

Un claro ejemplo de que puedes encontrar lecciones vitales en todas partes. Se puede aprender de todo y de todas las personas y es responsabilidad de cada quien, intentarlo.

 

Ágora

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