La rana Gustavo.
Por Javier Ortiz Amuriza
Octubre de 2022.
El reportero más dicharachero del Barrio Sésamo. Autoconocimiento, compromiso y crecimiento personal. Nubenegrismo, conspiranoides y esperanza. Compromiso, moderación y espíritu constructivo. Acción civil responsable. Activismo Social.
Tengo una amiga desde que nací que se llama Marta. Su madre y mi madre se conocieron en los preparativos para darnos a luz respectivamente a ella y a mí. Ella siempre dice que es mayor que yo porque yo fui prematuro y aunque nací antes, pase un tiempo en la incubadora, pero yo siempre me remito al Código Civil.
Marta y yo de niños bromeábamos entre nosotros llamándonos Peggy y rana Gustavo en alusión a los personajes de Los Teleñecos. Si nosotros hicimos BUP y COU. Pues mira tú por dónde que con aquello de “El reportero más dicharachero del Barrio Sésamo”, quizás algo tuviera de premonitorio. O no. En cualquier caso, yo me siento “algo así”.
Ella es una mujer muy sensible, diría yo incluso que hasta con cierto grado de percepción o intuición. Siempre ha sido muy suya, una mujer muy especial y ha tratado de vivir siempre de una manera coherente con su forma de pensar. Una gran lectora, aunque yo siempre insisto en que no entiende la mitad de lo que lee.
Ella siguiendo su espíritu revolucionario, quizás en un intento de cambiar las cosas, siempre denuncia las «maldades del sistema». Aunque yo estoy fundamentalmente de acuerdo en el espíritu de la mayoría de las ideas que denuncia, siempre me meto con ella acusándole de «Nubenegrismo» (palabro de mi propia cosecha qué pretende significar un espíritu derrotista, quejicoso y vano).
En nuestras charlas, qué son abundantes pues tenemos una estrecha relación, hace años que le vengo hablando de mi proyecto Activistas de la Esperanza sobre el que he escrito una serie de diferentes artículos con ese nombre. Sin embargo, actualmente he decidido cambiar el nombre siguiendo las sugerencias de un íntimo amigo mío, Jorge, hombre al que respeto profundamente y que desde su más absoluta sencillez hace gala de una inteligencia natural fuera de lo común.
En otro orden de cosas, refiriéndome en este caso a la neurosis de la sociedad actual, quisiera hablar de algunos, no sé si acontecimientos yo lo llamo ruido. Por un lado, los conspiranoicos. Pienso que, alimentando lo más negativo que tenemos todas las personas y que aflora en unos y otros casos en función de su idiosincrasia, circunstancias y su situación personal psicológica, anímica y emocional.
Por otro lado, el terraplanismo algo que considero una idiotez, más allá del «Nubenegrismo«, un comportamiento obtuso.
Algo que también llama mi atención es lo generalizado que puede llegar a estar el rechazo a la inmigración en la sociedad actual. En unos momentos en que la humanidad y su capacidad de supervivencia en el planeta se ven cuestionados por pandemias y desastres naturales, en un momento en el que los movimientos migratorios son una certeza debido a la cantidad de conflictos bélicos que hay en el planeta y a los desastres naturales que son ya algo habitual, así como a la guerra en Ucrania que pone en jaque a los países de Occidente y a los planteamientos que vienen haciendo para garantizar la “paz y la seguridad·.
Actitudes que no solo dificultan la convivencia en términos generales, sino que suponen un movimiento, consciente o inconsciente de anti reemplazo en sociedades como la española en la que, ya son muchos los trabajos que los propios españoles no querrían realizar y deben de ser cubiertos por inmigrantes.
Pienso que la mezcla, el mestizaje, la fusión, en definitiva, es imprescindible y en cierra una oportunidad enorme de aprendizaje. Creo que se torna imprescindible hacerlo de un modo, quizás diferente, desde el compromiso y la moderación. Como digo en otros artículos, considero que sería deseable que todo este movimiento fuera liderado por la sociedad civil más comprometida, con su ejemplo. Con el ánimo de intentar vehicular todo ello, trabajando en una plataforma digital que pueda reunir, aunar, instrumentar una acción civil que pueda profundizar en las posibilidades de desarrollo de la iniciativa legislativa popular contemplada en la Constitución de 1978.
Miedo, brujas y comunismo, a lo que me refiero como «Nubenegrismo«, Pienso que en general la sociedad actual adolece de una falta de conocimiento propio de cada personan que en ocasiones lleva a la idiotez más flagrante.
Se habla mucho de la salud mental y personalmente pienso qué una verdadera salud debe basarse sobre un autoconocimiento propio sólido. Algo que, por mi experiencia, requiere de cierta salud física, mental y emocional. Una tarea que es propia de cada persona. Únicamente cada quien, puede hacer algo por y para sí mismo. Hablo por experiencia cuando digo que se trata de una tarea ardua, incómoda y de largo plazo, que pocas personas están dispuestas a afrontar.
En lo que a mí se refiere tan solo puedo compartir que llevo 20 años en la tarea. Pase 15 años realizando un trabajo de autoconocimiento, de psicología del comportamiento de las personas primero. Inicialmente estuve aproximadamente 10 de esos años realizando este trabajo. Después, aproximadamente 5 años realizando terapia para tratar de aprender a identificar las secuelas de mis traumas personales y aprender a gestionarlos.
Fueron 15 años de intenso trabajo personal en un intento de encarar las dificultades que ya mi vida venía poniendo de manifiesto. Sin embargo, pienso qué es el mejor trabajo que he hecho en mi vida pues el hacerlo, me ha permitido encajar, actualizar y comprender el trabajo de autoconocimiento que había hecho anteriormente. Todas las piezas fueron encajando.
Lo cierto es que es un trabajo qué he realizado, además de por un anhelo personal de crecer y mejorarme, en una especie de huida hacia delante debido a las circunstancias a las que me somete el estado de mi salud. Sí, lo que quiero significar es que cuando se padece una enfermedad incapacitante que te confina en un cuerpo que no te obedece, que te traiciona en las necesidades más básicas, que te tiene sentado en el sofá la mayor parte del tiempo, que hace imprescindible pedir y aceptar ayuda para casi todo, que te obliga a encarar todo tipo de estados de ánimo con muchos altibajos, y en los que la depresión por hartazgo se repite sistemática, recurrente y periódicamente, no es fácil.
Todas las personas hacemos lo que podemos, todos buscamos la felicidad, la paz interior de una manera consciente o inconsciente. Lo malo de esto es que cuando se trata de algo inconsciente, habitualmente vamos dejando «cadáveres por el camino» lo que inexcusablemente implica responsabilidad. Sí, digo responsabilidad y no culpabilidad. Cada quién es responsable de «lavar su ropa» y nadie es culpable de las atrocidades, traiciones o cualquier otro desplante a que la vida le haya sometido.
Dejémonos de victimismos, dejémonos de pensamientos auto incapacitantes. Evitemos la «melancolía nórdica» o la «penita flamenca» y esforcémonos en aprender a conocer las diferentes caras, los distintos disfraces que la depresión utiliza en cada persona. Pienso que es algo que en cada quien es diferente. Y pienso que es algo que solo cada persona puede y debe aprender a gestionar en un acto de responsabilidad y de compromiso con la construcción de un futuro mejor.
