Desconfiar de mi propio pensamiento. Tratar de obviar mi propia enajenación mental. Buscando un espacio de apertura. En busca de una catarsis que pueda favorecer una auténtica comprensión. Desafiando a mi propio pensamiento.
En un período en el que vengo dándome cuenta de las “jugarretas” de me gasta mi propia mente, decido emprender una “cruzada” contra mi propio pensamiento. No sé si por intuición o por azar, sin duda alguna, se trata de providencia.
Primero viendo una serie de TV llamada Historias de San Francisco. Una serie televisiva que se desarrolla en torno a una propiedad situada en esta ciudad. Creo que la llamaban Barbarie Lane. En dicha propiedad, viven un grupo de personas de distintas generaciones e identidades sexuales: gais, lesbianas y transexuales, de tendencia homosexual y/o bisexual. Por mi historia personal, soy una persona que nunca he vivido mi sexualidad de una manera plenamente libre, pues mi vida sexual siempre ha estado contaminada por sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Al comenzar a ver la serie, todo mi ser me pedía dejara de verla, por mis prejuicios y condicionamientos. Sin embargo, decidí obligarme a hacerlo hasta que finalmente me vi totalmente “enganchado”.
En la serie, aparecen un grupo de personas diferentes, las unas de las otras, con historias personales en muchos casos complejas. Pero con rasgos comunes a todas ellas en una u otra medida: autenticidad, valentía y un sentido de la libertad que las lleva a padecer situaciones vejatorias e injustas por parte de otras personas que bien hubieran podido formar parte del Ku Klux Klan. Un término que la Wikipedia explica como: (KKK) es el término adoptado por varias organizaciones de extrema derecha en los Estados Unidos, creadas en el siglo XIX inmediatamente después de la guerra de Secesión, que promueven principalmente la supremacía de la raza blanca y, por tanto, el racismo, la xenofobia y el antisemitismo, así como la homofobia, el anticatolicismo y el anticomunismo. Me doy cuenta de que yo mismo podría formar parte de un movimiento de este tipo, si se dieran las circunstancias para ello. No soy de fiar, mi mente no lo es y ello requiere un ejercicio permanente de vigilancia y autocontrol.
En paralelo leo La Libertad Interior, de Krishnamurti. Una lectura enriquecedora la cual me deja bien claro que, para acceder a certezas como las descritas por el autor, es imprescindible un profundo trabajo interior, pues considero que Jiddu Krishnamurti fue una persona extraordinaria y yo más bien soy un personaje del montón. Ver: Art. 24. Una auténtica educación. Sí saco en claro algo: donde yo vengo utilizando la palabra mente, es más correcto usar pensamiento, pues se refiere a la actividad de la mente. Además, está claro que dicha actividad no resulta igual de perniciosa en un personaje como yo o en una persona como mi Maestro.
Continuando con mi “cruzada” personal contra mi propio pensamiento, estoy leyendo La Física. Aventura del pensamiento. Un libro escrito por dos físicos: Albert Einstein y Leopold Infeld, en el que los autores realizan un ejercicio de intentar acercar conceptos de la física a los profanos. Desde Galileo, pasando por Charles Darwin, Isaac Newton y otros físicos determinantes en el estado actual de la técnica en dicha materia. Para mí todo un reto, pues estudié un bachillerato de letras puras (latín y griego) y posteriormente mis estudios superiores fueron de humanidades (Derecho).
Pienso que todo ello está actuando en mí como una suerte de koan. Una palabra que he escuchado en distintas ocasiones, pero que nunca había llegado a entender y que la Wikipedia explica así: Un kōan (公案; japonés: kōan, del chino: gōng’àn) es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al alumno para comprobar sus progresos. Muchas veces el kōan parece un problema absurdo (véase: aporía), ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional común para así entrar en un sentido racional más elevado y así aumentar su nivel de conciencia para intuir lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.
Quizás comienzo a entender, en cualquier caso, pienso que todo ello pueda actuar sobre mi mente como una bazuca, que quizás pueda dejar un espacio para la comprensión, con la ayuda de Dios.
En cualquier caso, tengo la intención de terminar esta lectura y perseverar con Estudio Biográfico de Galileo Galilei. Ya veremos.
