/Javier Ortiz Amuriza

Art. 111. Parar, respirar y discernir. Una sociedad neurótica que se nos va de las manos.

 

Por Javier Ortiz Amuriza

Junio de 2025

 

 

Consternación y esperanza. Autarquías, nacionalismos y guerras frente a iniciatiativas constructivas. Mirar al interior, aprender a darse cuenta, aceptar y cambiar. Un intimo intento por ser diferentes y mejores.

 

Cada vez más consternado con la situación de la sociedad occidental actual, tengo la oportunidad de darme cuenta de realidades tan variopintas como son la tan extendida pederastia en el seno de la Iglesia y no solo en esta institución sino también en cualquier otro rincón de la sociedad donde proliferan todo tipo de crímenes fratricidas, violencia vicaria, violaciones en grupo y otros sin sentidos como la proliferación de guerras, crímenes de lesa humanidad y una escalada armamentística que si bien pudiera parecer adecuada dada la realidad actual, de ser un sin sentido a mediados del siglo XXI.

Por otro lado, vemos comportamientos ejemplares que nos dan un ejemplo a seguir de resiliencia y compromiso con la esperanza como puede ser el pastoreo en los Picos de Europa o tantas otras iniciativas que existen hoy en el mundo como ponen de manifiesto trabajos como el realizado de la mano de Javier Peña en la serie de documental Hope! – Soluciones reales para un mundo sostenible el cual creo que debería de estar en todos los medios en el prime time aportando una guía de esperanza, resiliencia, espíritu constructivo y humanidad.

Sin embargo, no obtiene el eco merecido mientras en los más destacados medios, con líderes de opinión históricamente comprometidos, centrándose en un ruido global que no hace otra cosa más que enturbiar las aguas y alimentar los miedos de unas y otras personas.

Me doy cuenta de la necedad tan extendida en una crítica irresponsable fomentando el ruido y la oscuridad en vez de la cordura íntima y la responsabilidad social. Quizás la tendencia a reaccionar desde la emoción y el dolor fomenta que proliferen los albañiles del activismo que sintiéndose así no constituyen más que una suerte de respuestas reactivas desde la emoción, el dolor, el miedo y la incertidumbre.

He aprendido en primera persona desde las circunstancias adversas que me ofrece la enfermedad que es posible que cada quien si se compromete sincera e íntimamente con su propia evolución personal cualquier cosa es aún posible para el futuro. Para mí una esperanza en que terminemos evitando robar el futuro a nuestros jóvenes dándoles la oportunidad de mostrarnos un camino diferente.

Habiendo presenciado escenas como el difunto Papa felicitando a Greta Zumberg al mismo tiempo que mayores y políticos esquivan responsabilidades actuando de maneras obtusas y ninguneando a menores y personas de todas las edades comprometidas por un futuro sostenible. Hoy se ven comportamientos que muestran una insensatez inconsciente que intenta normalizar las diferentes consecuencias del cambio climático que estamos viviendo en todo el mundo.  Así como comportamientos obtusos en lo particular y empresarial.

Prácticamente nadie quiere dirigir su mirada hacia el interior, en el intento de identificar aspectos a corregir y aprender a lidiar con la neurosis personal que sin duda está presente en la sociedad occidental actual en prácticamente todas las personas. Se habla de la salud mental creo que, de un modo equivocado. Creo que la salud mental propia es una responsabilidad personal e intransferible de todas las personas y que mirar hacia otro lado a este respecto es un acto de rendición, cobardía y deserción.

Yo trataría de evitar pensar que la ayuda psicológica, terapéutica e incluso psiquiátrica está reservada exclusivamente a personas desequilibradas, con patologías de este universo. No, creo sinceramente que prácticamente todo el mundo necesita focalizar su mirada en sí mismo y en tratar de identificar los comportamientos neuróticos que hay en cada quien, pues sinceramente parece que estos comportamientos se dan en todos y todas.

Creo que esto es así en el grupo de personas más poderosas, protagonistas de la política y la sociedad, en los colectivos más visibles. Sin embargo, creo que hay mucha más salud mental, y discernimiento en lo que yo llamo la inmensa minoría que está compuesta por las personas más humildes a quienes la vida les hace rectificar una y otra vez.

Yo personalmente llevo más de la mitad de mi vida valiéndome de todo tipo de ayudas terapéuticas, psicológicas y psiquiátricas con el ánimo de valerme de cualquier herramienta que me pueda facilitar abrirme paso va a través de mi neurosis personal con equilibrio y discernimiento. Creo sinceramente que ser un ejemplo vivo para nuestros menores es la única manera de procurar una auténtica educación y para ello es imprescindible centrar la atención en uno mismo para conocerse, corregirse y crecer. En palabras de Joaquín Sabina: » como si para crecer sobraran las escaleras».

Autarquías, nacionalismos y comportamientos obtusos y codiciosos se extienden en los estratos sociales más poderosos y representativos de la sociedad occidental Frente a iniciativas más conscientes que parten de la base de que un modo diferente de hacer las cosas es necesario para una nueva era también en el ámbito empresarial al que he venido ligado durante gran parte de mi carrera profesional, con iniciativas como https://humanizersacademy.com

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