Por Javier Ortiz Amuriza
Marzo de 2024.
Perder el norte y errar el rumbo. Comportamientos radicalizados ante la incertidumbre. Examen de conciencia, trabajar sobre uno mismo y esperanza. Flexibilidad, resiliencia y humildad para actualizar posturas y encontrar soluciones. Trabajar sobre uno mismo para corregir los condicionamientos personales. Aprender de todo y de todas las personas para encontrar soluciones, construir, perseverar y alcanzar un comportamiento digno.
Como ya vengo expresando en anteriores artículos me doy cuenta que en estos tiempos convulsos la pérdida del Norte por parte de unas y otras personas e instituciones deviene cada vez más preocupante.
Acontecimientos que ocurren por doquier como el auge de la extrema derecha en Países Bajos. Holanda vanguardia de flexibilidad y comprensión en otros tiempos parece sucumbir a las visiones radicales y nacionalistas de la extrema derecha que según mi opinión no son más que reacciones irracionales ante los tiempos de cambio que vivimos.
De igual modo veo como personajes en el ámbito de la política española, personajes como Alfonso Guerra que constituyó un símbolo de cambio en el siglo XX realizan un discurso idiotizado en el siglo XXI. Quién te ha visto y quién te ve don Alfonso.
Sin embargo, figuras del arte hacen gala de una frescura y flexibilidad que ya quisiéramos para nuestros políticos pasados y actuales. Por ejemplo, Coque Maya demuestra una frescura necesaria en la política actual, así como en las instituciones y que si bien en este ámbito brilla por su ausencia no es así en el mundo del arte que muestra una sensibilidad y resiliencia necesaria en los tiempos actuales. Algo que ya vengo comentando en anteriores artículos y que creo merece la pena subrayar.
Gracias a Dios aún existen en nuestro entorno político algunas excepciones como Pedro Sánchez quien con valentía, flexibilidad, perseverancia y esperanza abordan tanto el conflicto de Israel como asuntos delicados en la política interna de nuestro país, como es la ley de amnistía.
Considero que honrar la palabra no significa honrar la inmovilidad sino perseguir el espíritu de dichas palabras desde la flexibilidad y la humildad necesaria para cambiar de opinión y actualizar posturas que den cabida a todo y a todas las personas.
Me doy cuenta de que la enajenación mental, transitoria o no, campa a sus anchas en todos los ámbitos. Pienso que ante esta realidad lo que haría falta sería un mayor conocimiento de cada quien para lo que yo aconsejo buscar ayuda, ánimo y buen humor.
Personalmente son muchos ya los años que vengo trabajando en este empeño con el ánimo de identificar tendencias y respuestas aprendidas que no nacen del equilibrio ni de la auténtica salud sino de mis condicionamientos más oscuros. Considero que, para ello, al menos así lo hago yo, es imprescindible buscar ayuda allá donde sea menester pues se trata de un ardua labor para la cual toda ayuda es poca.
Personalmente me he apoyado en psicólogos desde muy joven. Creo que la primera vez fue cuando apenas contaba veinticinco años. Desde entonces siempre he contado con ayuda terapeuta a nivel psicológico para tratar de abrirme paso a lo largo de mi vida sin embargo nunca es suficiente pues a día de hoy he pasado prácticamente cuatro meses ausente doblegado por la condición de mi salud, así como por la influencia que esta tiene en mí no solo a nivel psicológico sino también a nivel psiquiátrico.
De hecho, hoy todavía sigo con medicación pautada por mi psiquiatra y me voy dando cuenta de que una vez más toda ayuda es poca para abrirse paso a través de la neurosis personal.
