/Javier Ortiz Amuriza

66. Activistas de la Esperanza- El intento de intentar.

Expresarse, aprender y cambiar para construir. Cultivar la empatía , conocerse y corregirse por el bien de todo y de todas las personas.

En este artículo, quisiera compartir otro escrito de mi juventud. Un escrito del que quiero destacar la idea de que una comunicación eficiente, una interacción plena, conlleva desde mi punto de vista la asunción de un compromiso personal firme y determinado por expresarse, por comprender y por construir una solución.

REFLEXIÓN ACERCA DE LA IMPORTANCIA DE UNA ACTITUD ASERTIVA Y LAS CLAVES PARA UN APRENDIZAJE EFICIENTE, UNA DIRECCIÓN DIGNA Y UNA NEGOCIACIÓN EXITOSA

Por Javier Ortiz Amuriza

Introducción

Una reflexión acerca de la importancia de una actitud asertiva en relación al logro de un óptimo desarrollo de aspectos tan importantes en la gestión empresarial como son:

  1. Un aprendizaje eficiente. Algo fundamental para la gestión pues un buen gestor basa gran parte de su eficiencia en la capacidad que desarrolle para aprender acerca de las distintas actividades a que se dedique la empresa que ha de gestionar.
  2. Una dirección digna. Fundamental para lo anterior y crucial para ganarse el respeto de los distintos técnicos especialistas de la actividad que desarrolla cada empresa.
  3. Una negociación exitosa. Aderezando todo lo anterior y entendiendo la negociación como forma de interacción del gestor con unos y otros, ser capaz de negociar de manera satisfactoria, se torna en una habilidad fundamental para una buena gestión.

Texto

El término asertividad no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Sí, en cambio, aparece el adjetivo asertivo como sinónimo de afirmativo.

El concepto de asertividad, de todos modos, se emplea en referencia a una estrategia comunicativa que se ubica en el medio de dos conductas que resultan opuestas y que son la pasividad y la agresividad.

Los expertos en comunicación asocian la asertividad a la madurez. La persona asertiva logra establecer un vínculo comunicativo sin agredir a su interlocutor, pero tampoco sin quedar sometido a su voluntad. Por lo tanto, puede comunicar sus pensamientos e intenciones y defender sus intereses.

Sobre la base de este concepto, vamos a tratar de identificar algunas claves para lograr un aprendizaje eficiente, una dirección digna y una negociación exitosa:

  1. No se enseña, se aprende.
  2. Se puede aprender de todo el mundo.
  3. Los que más saben son los más humildes.
  4. Se aprende más de los errores que de los aciertos.
  5. Dirigir no es mandar, es servir. Es elegir no hacer lo que quieres, para hacer lo que es bueno para todos.
  6. Dirigir es estar disponible para ayudar a todos.
  7. Una negociación exitosa se logra esforzándose en entender qué necesita el otro e intentar facilitárselo comprometiéndose con lograr la satisfacción de todas las partes involucradas.

Quisiera destacar aquí, la importancia que tiene, desde mi manera de ver las cosas, el asumir un compromiso personal, íntimo, firme y consecuente para lograr una buena comunicación en la que todas las partes e incluso los grupos de interés que pudieran coexistir con todas ellas vean satisfechas sus necesidades.

No soy quién para opinar de cómo tienen que actuar los demás, pero convencido como estoy de que el único ámbito de actuación con verdadero potencial para cada persona es el sí mismo, me decido a intentar aportar mi visión para el desarrollo de la democracia moderna en la acrualidad.

Pienso que en estos tiempos, en el que prolifera el ruido, el desacuerdo y el miedo a la incertidumbre, pudiera resultar de gran utilidad que cada persona reflexionara y profundizara en las maneras de corregirse para posibilitar un entendimiento qué permita afrontar los grandes retos de la actualidad y cultivar así la esperanza de una vida sostenible para todas las personas, seres sintientes y el planeta.

Ayer viendo la televisión, viendo un debate acerca cómo fue la vida para nuestros padres y de cómo está resultando la vida para nuestros hijos, me llamaba poderosamente la atención darme cuenta de que en el debate, las personas de mayor edad compartían la tendencia de pensar ellos lo tuvieron menos fácil por el hecho de haber vivido dos guerras. Defendían que inexorablemente las condiciones de vida para las personas venían mejorando sistemáticamente en el pasado más próximo. Mi opinión es que si bien esto es cierto desde un punto de vista eminentemente material, no lo es así en otros muchos aspectos.

Pienso que la incertidumbre, el vértigo y la angustia que hoy en día está viviendo el mundo son comparables desde una perspectiva psicológica con los efectos de una guerra.

Pienso que hoy en día la inseguridad que supone la realidad de la emergencia climática, y la desesperación al ser testigos del crecimiento disparado de la desigualdad es perfectamente comparable con el estrés que genera un conflicto bélico si nos abstraemos de los daños materiales y personales que implica.

Ágora

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