Gaia, concepto que concibe el Planeta Tierra como un ser vivo en el que todas y cada una de las manifestaciones de vida constituyen partes de un todo inseparable, de una misma cosa en la que cada componente se relaciona con todas las demás en una relación directa de vital interdependencia.
Desde hace un tiempo, tengo la sensación de que los diferentes acontecimientos radicales que se vienen produciendo en el marco del mundo vivo de La Tierra, constituyen parte de los estertores del planeta concebido como ser vivo, Gaia.
Un planeta asolado en todas sus dimensiones por la presencia y falta de empatía vital del ser humano con el resto de seres vivos que lo habitan. Calentamiento global, desastres naturales, y la alarma de la emergencia climática son claros ejemplos de los movimientos convulsos que se vienen produciendo. Movimientos cuya causa original se encuentra en el ser humano y en su manera de comportarse con su entorno.
Nos hemos convertido en un elemento patógeno, en una enfermedad. Aunque, desde hace décadas existen voces en el mundo que así lo denuncian y trabajan activamente en el intento de revertir esta realidad, lo cierto es que, hasta el momento, el ser humano tan sólo ha demostrado su incapacidad de actuar desde la interdependencia. Esto no sólo ocurre en el ámbito de las relaciones con los demás, que no están de más, sino también en la manera en que nos relacionamos con todo ser viviente y elemento sufriente que habita el planeta.
Todo ello nos deja en muy mal lugar como especie. Nos presenta como una forma de vida absolutamente volcada en la satisfacción propia a costa de lo que sea necesario para ello. No nos tiembla el pulso cuando se trata de nuestro confort, de nuestra propia satisfacción, de nuestra dimensión más enferma y egoísta, de nuestro ego.
Pero la vida siempre se abre paso en el planeta. La supervivencia es algo intrínseco al ser vivo. La vida siempre prevalece. Deberíamos pensar como especie, como parte de un todo con una enorme carga de responsabilidad, en qué es lo que podemos hacer, si es que aún podemos hacer algo.
Pienso que cualquier movimiento en este sentido favorecerá que exista una posibilidad de supervivencia como especie, de integración en el planeta y que constituya una manera de cultivar un futuro, una esperanza para todos.
Movimientos que creo pueden ser de toda índole. Desde los aspectos más generales desde el punto de vista macro social, hasta los más pequeños cambios que cada uno podamos hacer en nuestra esfera personal. Creo que es una labor de todos para todos y por todos. Movimiento del que escojo formar parte “en el intento de intentar” más allá del alcance que tenga.
