Por Javier Ortiz Amuriza
Enero 2026
Un Occidente enfermo campando a sus anchas. Violencia consciente e inconsciente. Fascismo, retroceso social e idiotez carente de responsabilidad. Polarización, miedo e incertidumbre. Hacerse cargo de la neurosis propia para combatir la enajenación colectiva.
Tal y como ya lo denunciaba a Krishna Murti, creo sinceramente que la sociedad actual en Occidente está profundamente enferma. Todos somos testigos de las carencias efectivas en la educación sexual de nuestros menores entre quienes proliferan comportamientos neuróticos de fetichismo morboso, así como de una exacerbada violencia consciente e inconsciente.
Iniciativas fascistas en todo el globo, idiotez normalizada apoyada por la neurosis social consiente e inconsciente que creo que también lo ponen de manifiesto. Vulneración flagrante del derecho internacional en sociedades avanzadas. Traición a los principios básicos de la democracia, de la separación de poderes y la independencia judicial. Una idiotez social generalizada que da soporte a las mismas desde la ignorancia, la nesciencia, la falta de interés y él egoísmo más obtuso que, a mi entender, son un claro síntoma de la urgencia de que cada quien se haga cargo de su propia neurosis personal constituyendo un atisbo de esperanza para la sanación de la neurosis colectiva.
Una polarización que deja huérfana a distintas opciones ideológicas moderadas y con sentido de Estado. Un caldo de cultivo para la proliferación de opciones extremistas que optan por discursos, actitudes y las acciones más obtusas, regando el planeta de sociedades lideradas por personas neuróticas con ansias de poder que echan por tierra todo el trabajo realizado a lo largo del siglo XX, durante el que a base de sangre, sudor y lágrimas el mundo pudo avanzar en términos de igualdad y justicia social.
Ver Art 117, Salud Mental: https://javierortizamuriza.com/salud-mental/
Víctor Orbán en Hungría y Vladimir Putin en Rusia dejan en muy mal lugar al Viejo Continente. Igual que las opciones que amenazan con consolidarse en el ámbito más doméstico con la proliferación de opciones políticas radicales de dudosa respetabilidad como Vox. Donald Trump en Estados Unidos, Javier Miley en Argentina, creo que constituyen la manifestación de lo menos sano de la sociedad occidental actual.
Creo que todas las personas somos responsables de promover, apoyar o sostener en el mejor de los casos el egoísmo más enfermo qué hace posible que todo esto se dé durante este primer cuarto del siglo XXI.
Por supuesto yo no soy quién para juzgar a nadie y mucho menos para condenar a nadie. Únicamente me expreso con sinceridad tratando de compartir mi opinión personal. Ahora bien, ya sabemos que las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno. Pues esta es la mía.
